Tres errores que destrozan tu charla
Y tres ajustes simples que puedes aplicar ya mismo
Este mes de febrero está siendo movidito por diferentes motivos, uno de ellos son los diferentes acompañamientos que hemos hecho. Y es que estos primeros meses del año son bastante potentes a nivel de eventos, conferencias, encuentros y demás. De ahí que hayamos estado ayudando a diferentes personas con sus charlas.
Los procesos de este tipo son bastante chulos para nosotros, porque ves la mejora y la evolución de la persona prácticamente desde la primera sesión de trabajo, es brutal.
Y es que la oratoria, esto de hablar en público, a diferencia de otras habilidades tiene una curva de mejora muy visible. Por ejemplo, si a una charla le das algo de estructura mejora inmediatamente. O si cambias la forma de abrirla, lo mismo. Igual que si cambias cuatro detalles acerca de cómo te mueves por la escena. Por poner algunos ejemplos, pero vamos, creo que te haces una idea. Todo eso se puede incorporar a prácticamente cualquier tipo de charla y enseguida se notan los cambios, lo cual anima a cualquiera, claro está.
Mucha gente cuando se plantea que debe dar una charla se da cuenta de que no tiene claro cuál es el camino, el método a seguir si es que algo así existe. Sabe más o menos lo que quiere decir, pero es cómo buscar la salida a un escape room al que no le ves la lógica.
Así que cuando nos ponemos a trabajar a menudo tenemos que dar un pequeño paso atrás y rehacer algunos de los pasos dados. Claro que cada caso es distinto, pero hay algunos temas que se repiten bastante. Aquí te vamos a contar en qué se equivoca la mayoría cuando empieza a preparar una charla. Toma buena nota porque te puede ser muy útil la próxima vez que debas ponerte ante un público.
Por cierto, si tú también tienes una charla, una conferencia a la vista y necesitas un acompañamiento profesional, escríbenos y vemos cómo te podemos ayudar.
1️⃣ Maldito pogüerpoin
Sí, ya estamos otra vez, y las que faltan. Porque se sigue confundiendo la velocidad con el tocino. O sea, hablar en público no tiene nada que ver con preparar una serie de transparencias, más o menos bonitas, mejor o peor diseñadas.
Lo entendemos, es una forma muy extendida de ir dando forma a las ideas, pero eso no tiene nada que ver con construir una narrativa alrededor de una idea principal. Al contrario, lo más probable es que acabe en un batiburrillo de ideas mezcladas de mala manera.
De la parte gráfica y su dudoso criterio de diseño ya hablamos otro día…
2️⃣ ¿Quién narices es tu audiencia?
A Mike Tyson se le atribuye esa frase que dice algo así como: “Todo el mundo tiene un plan hasta que le calzo una hostia”.
Pues con lo de la audiencia pasa igual. Generalmente esa primera respuesta es superficial a más no poder, quedándose en lo mínimo de lo mínimo.
Y si no les conoces, si no entiendes para quién hablas, lo más probable es que les pierdas nada más empezar. Debes analizar su nivel de conocimiento en el tema, hasta qué punto tienen interés en lo que les vas a contar, el contexto y unas cuantas cosas más. Empezando por qué demonios quieres conseguir tú, cuál es tu objetivo.
3️⃣ Ensayo solo es algo que rima con rayo
O no se ensaya, o se ensaya mal: repetir palabras para memorizarlas, como si el objetivo fuera recitar.
Ensayar bien es probar si el mensaje se entiende, si el ritmo aguanta, si hay partes que sobran, si las transiciones son limpias y si tú suenas natural diciendo eso. Es el momento en el que descubres que una frase brillante en tu cabeza es horrorosa en voz alta, o que una historia que te encanta a ti no le aporta nada al público.
Sin ese test, la charla se juega a una carta el día D.
Y no, no es negociable. Debes ensayar tus charlas, claro que sí. ¿O cómo crees que se consiguen las mejores habilidades, por contagio?
Masterclass: cómo preparar una charla paso a paso
Si te suena eso de “hablar bien”, pero sabes que con eso no te llega cuando la cosa es importante, esto es para ti. La masterclass que grabamos es una conversación real donde destripamos, paso a paso, cómo se construye una charla con intención: desde elegir el foco hasta decidir qué se queda fuera, cómo darle ritmo, cuándo dejar de reescribir y cómo ensayar sin sonar rígido.
Partimos de un caso concreto (la charla de Cristina en TEDxValència), pero lo útil no es el “TEDx”, sino el proceso. Te sirve igual para una presentación de trabajo, una ponencia técnica o una intervención corta en la que necesitas claridad, estructura y foco en vez de improvisar con suerte.
La sesión incluye el vídeo completo y materiales de apoyo con claves aplicables. Si crear tus propias charlas es algo que te cuesta, aquí tienes una buena excusa para entrar.
Charla recomendada
¿Te has preguntado alguna vez porqué tu cuerpo está trinchado al final del día…si lo “único” que has hecho es ponerte delante de una pantalla.
Que las pantallas tienen efecto en nuestro cerebro, ya lo sabemos. Pero el tema es que también lo tiene en nuestro cuerpo, dale al play y Manoush Zomorodi te lo cuenta en 10 minutos. Eso, y qué remedio tiene.
Por cierto, fíjate en un detalle. A pesar de que, es evidente, la charla la lleva ensayada se apoya en unas notas que tiene delante todo el tiempo. Nadie es perfecto, ni siquiera TED.
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